Region de Trabajo del PRODII

La región se ubicada al Norte del Departamento de Potosí, abarca una superficie total de 12.764 km.2. Representando el 10,79 % del total del territorio departamental. Limita al Norte con el Departamento de Cochabamba, al Este con Oruro, al Oeste con Chuquisaca y al Sud con las provincias Tomas Frías y Saavedra. Está es conectada tangencialmente por la carretera Interdepartamental Potosí - Oruro. El resto de las carreteras son interprovinciales e intermunicipales empedradas o de terracería, algunas de las cuales son interrumpidas temporalmente en época de lluvia. Por ello haciendo una relación con otras regiones del departamento y del nivel nacional, el Norte de Potosí se encuentra con menor conectividad. Y por tanto la ubicación geográfica no representa una ventaja importante para la región.

En referencia a la población, de acuerdo al censo el año 2001, la población de Bolivia alcanza 8.3 millones de habitantes, siendo Potosí el cuarto departamento en tamaño en población en el país después de La Paz, Santa Cruz y Cochabamba. Para ese año el tamaño de población del departamento, se acercaba a los 709 mil habitantes, representando aproximadamente el 9% del total nacional. En este contexto la población de la región ascendía al 34% (aproximadamente 243.000 habitantes) de la población total del departamento de Potosí. Con una tasa media anual de crecimiento de la población (que incluye tanto el comportamiento vegetativo de la población, como el balance migratorio) negativa para el periodo 1976 – 1992. Con una densidad media rural alta de 19,04 hab/Km2.

De acuerdo al INE 2001, el 89 % de la población de la región corresponde a las categorías de pobreza moderada (15%) indigencia (52 %) y marginalidad (23 %). La falta de alimentos es un problema crónico: casi el 75 % de la población infantil padece de malnutrición, el 23 % sufre de estados de desnutrición. Así la esperanza de vida de la región no supera los 56 años de edad por debajo de los 60 y 65 años del nivel departamental y nacional respectivamente. Por otro lado alrededor del 73% de las mujeres y del 50% de los hombres sólo hablan quechua. Existiendo una estrecha correlación entre analfabetismo y monolingüismo de las mujeres y su débil participación en la vida política regional. Solamente el 33% de las mujeres en edad de votar están inscritas en el padrón electoral.

Con excepción de los centros poblados importantes los hogares de las serranías carecen de electricidad, de agua y de instalaciones sanitarias. En los ámbitos rurales de la región, los centros de salud, las escuelas, así como las posibilidades de comunicación son escasas, y a raíz del insuficiente desarrollo de la red de carreteras y de la falta de medios de transporte, la mayoría de la población no tiene acceso a estos servicios. Gran parte de la población se ve obligada a migrar por lo menos temporalmente a ciudades como Cochabamba o a la región tropical del Chapare, como jornaleros.

Por las características topográficas - funcionales – territoriales, la región se subdivide funcionalmente en tres subregiones: el Extremo Norte, que considera a las provincias de Charcas, Bernardino Bilbao Rioja y Alonso de Ibáñez; (con 6 Municipios San Pedro de Buenavista, Toro Toro, Acacio, Armapampa, Sacaca y Caripuyo); y la subregión del Norte Centro, que comprende a la provincia Rafael Bustillos (con cuatro municipios Uncía, Llallagua, Chuquihjuta y Chayanta) y la Subregión Nor Este que comprende a la provincia Chayanta (con 4 Municipios Coquechacha, Pocoata, Ocurrí y Ravelo). Por su posición geográfica y topografía accidentada, con mayor o menor ponderación mantienen mayor comunicación y vínculos comerciales con Oruro y Cochabamba.

En cuanto a la división política: comprende a 5 Provincias y 14 Municipios. La división política administrativa en distritos y cantones, en los 13 municipios es: 90 Cantones y/o distritos y 1.557 comunidades.

A pesar de los cambios socio económicos y político organizativos sobre el territorio, el “Ayllu” sigue siendo la unidad de organización de las comunidades andinas que les permite asegurar la reproducción de su economía agrícola y pecuaria; a través de una estrategia agrícola básica que les permite el acceso a tierras discontinuas y de diversidad ecológica. De esta forma, la familia es propietaria de diversos espacios ubicados en diferentes microclimas y realiza un mejor aprovechamiento de las formaciones geomorfológicas; distribuyendo y amortiguando los daños por eventuales fenómenos climáticos adversos.

Existe una utilización intensiva y diferenciada de los diferentes pisos ecológicos, con sistemas de rotación de cultivos y de áreas de cultivo así como de pastoreo. Actividades que por intensificación han incidido en el deterioro del recurso suelo, la reducción de la biodiversidad y la reducción de las fuentes de agua.

 

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